REPERCUSIÓN DE PRENSA DE LA ACTUACIÓN DEL PIANISTA FRANK FERNÁNDEZ EN LA GRAN SALA DEL CONSERVATORIO TCHAIKOVSKY DE MOSCÚ EL DÍA 6 DE MARZO DE 2007.
Valentina Chiguir.
Periodista cultural del PERIÓDICO “SLOVO”
“Lo que vi esta vez me impresionó profundamente. En el escenario, después de interpretar el Concierto No. 2 de Rachmaninov, Fernández lucía absolutamente vacío, así se ve uno, cuando ofrenda en sacrificio algo muy superior a lo existente en la tierra. En la cara del artista no aparece ni siquiera una sonrisa aún cuando alza la mano para apretar amistosamente la del director Ponkin. Se veía que todos sus sentimientos y su corazón fueron entregados a la música y le resultaba imposible sonreir inmediatamente después de aquello.
Fue maravilloso, fue muestra de una altísima espiritualidad de su gran arte creativo.
Fue sorprendente cómo pudo lograr un pianísimo tan fino, parejo y transparente en todos los registros del instrumento, en el segundo movimiento del concierto de Rachmaninov. Paralelamente se percibía el silencio del público en la sala repleta, que parecía contener la respiración. De gran impacto fue el tercer movimiento del concierto, triunfal y tocado a gran velocidad. Fue una interpretación espléndida, que combinaba el gran virtuosismo con la brillante ligereza y poderosa plenitud del sonido.
Frank Fernández está muy lejos de un virtuosismo formal tan típico hoy en día en una época globalizada de show-business total, como tantos y tantos pianistas contemporáneos. El músico cubano es un guía, un corifeo de la pianística. Su interpretación del Concierto No. 23 de Mozart y del Concierto No. 2 de Rachmaninov recibidas con tanto entusiasmo por el público ruso en la Gran Sala del Conservatorio Tchaikovsky en el otoño del 2003 y en la primavera del 2007, no sólo se destacan por sus detalles pulidos y afiligranados, así como por la transparencia de sus timbres. Su arte interpretativo no es el de mostrarnos sus grandes logros meramente técnicos ni de ofrecer una interpretación pomposa y decorativa, capaz tan sólo de tapar la pobreza y mezquindad espiritual de algunos intérpretes. Su intuición artística, nos lleva a comunicarnos constantemente con las emociones más hondas de la música.
Su arte interpretativo es imposible de lograr sin un enorme trabajo moral interno. Su maestría es siempre animada y saturada de poesía. Cada frase musical interpretada se convierte en una conductora de sentimientos y percibimos en ellas el movimiento y calor humano que nos conduce y nos aporta su alma.
Frank Fernández interpretó a Rachmaninov con la plenitud de un alma completamente rusa, más sin embargo, yo notaba algo casi imperceptible que pudo aportarle a esta música sólo un temperamento verdaderamente cubano con una reserva inagotable de energía rítmica. Fue algo irrepetible”.
Alla Blagovéschenskaya.
Profesora de Teoría de la Música y Arte Interpretativo del
Conservatorio de Moscú para el libro “EL ARTE DEL PIANO”.
“Sr. Frank, ¡es usted un hombre asombroso! Tras atravesar en el avión un enorme océano, pudo usted traer a Moscú sus sentimientos profundos de amor, conquistando al exigente público moscovita con su temperamento y maestría, sorprendentemente en la interpretación de la música de Serguei Rachmaninov, el más ruso de todos los compositores. ¿Cómo pudo lograrlo? Es posible que usted mismo no lo pueda explicar y sin embargo la explicación es fácil: simplemente usted posee un don maravilloso y poco frecuente, trasmite a la gente sus sentimientos y pensamientos, haciéndoles entrega de su rica naturaleza creativa.
Usted habla y escucha el silencio con el público en el idioma de la música y esto es fundamental para un músico-ejecutante. Usted percibe hasta en los detalles más sutiles, la atmósfera de la Gran Sala del Conservatorio de Moscú y sabe respirar con ella de manera natural sintiéndose en el escenario no como un visitante, sino como el dueño de su propia casa”.
Yuri Plutenko
RIA NOVOSTI.
14/ 03/ 2007
Frank Fernández: "¡Salvo la música, todo es pasajero!"
“…Lo mismo que hace cuatro años, la afición agotó las taquillas tan pronto fue anunciada la visita. Pero el autor de estas líneas tuvo la suerte de ser invitado al fantástico concierto "In Memoriam de Rachmaninov" y pudo presenciar a la entrada del Conservatorio la escena casi olvidada y poco frecuente en la actualidad, cuando los desdichados que no pudieron adquirir entradas a tiempo, acosaban a cuantos acudían solicitando que les cedieran las entradas. Testimonio del colosal éxito del maestro fue la sala repleta de bote en bote, tempestuosos aplausos e incesantes pedidos del público de salir al escenario y ejecutar algo más, montones de flores, y lo más importante: los ojos de personas de diversas edades y nacionalidades, radiantes de felicidad y alegría, que gracias al genio de Frank Fernández se acercaron a las cimas del arte”.
PRENSA LATINA el 6 de marzo de 2007.
“FRANK FERNANDEZ ESTREMECE EL ALMA RUSA”.
Una prolongada ovación, siete regresos a escena y una lluvia de flores resumen la emoción que despertó hoy aquí el pianista cubano Frank Fernández con su interpretación del Concierto No. 2 de Rachmaninov.
Profundo conocedor de la famosa escuela pianística rusa, en su regreso a la Gran sala del Conservatorio Tchaikovsky acompañado por la Orquesta Sinfónica de Moscú, bajo la dirección del condecorado “Artista del Pueblo” Vladimir Ponkin, Fernández escaló a la cima.
Con la sobriedad y elegancia de su poderío técnico superó las dificultades de este concierto considerado una de las obras más rusas y difíciles del amplísimo pentagrama del gigante euroasiático.
Imposibilitado de retirarse por los aplausos, Fernández debió interpretar dos obras fuera de programa. La primera, la clásica y maravillosa composición del trovador cubano Sindo Garay, “Perla Marina” y una danza de Ernesto Lecuona. Fue una fiesta del alma y el corazón. A ella aportaron también brillantez la “Capella Yurlov” dirigida por el “Artista Emérito” Guennadi Dmitriak.
En sus primeras declaraciones tras el concierto, Fernández dijo a Prensa Latina sentirse muy feliz. “No es lo mismo triunfar aquí con creadores no rusos que con Rachmaninov. Esto es algo que me debía a mí mismo, a la memoria de mi madre y a mi profesor, el eminente pianista y pedagogo Víctor Merzhanov”.
El gran pianista y pedagogo Víctor Merzhanov, “Artista y Profesor Emérito de Rusia”, visiblemente emocionado en sus todavía robustos 87 años, declaró a esta agencia sus impresiones sobre el pianista cubano Frank Fernández quien fuera su discípulo del año 1966 al año 1971 en el Conservatorio de Moscú:
“No sólo es uno de los grandes pianistas del mundo, es un orgullo de la Cátedra de Piano de nuestro Conservatorio. Su manera de tocar los pianísimos y el impresionante silencio en el segundo movimiento, sólo son posibles en los grandes artistas.
Yo creo que debería visitar Rusia cada año y dictar clases magistrales para los alumnos de nuestro centro.
El Concierto No. 2 de Rachmaninov habitualmente se toca de una manera estandarizada pasando por encima de sonidos y silencios que contienen grandes valores expresivos.
El es todo música. Hoy parecía que no tocaba, dialogaba con el público utilizando las notas musicales. La música debe hablar, debe respirar. Frank conversa con la música”.
Y se fundió en un abrazo con su discípulo.
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